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Sexta


[Para Hanna Arendt] el rasgo más espantoso y la principal innovación de los regímenes totalitarios de la primera mitad del siglo XX fue su absoluto nihilismo, el modo en que convertían en superfluas unas vidas humanas únicas e irremplazables, en que las marcaban para la aniquilación, sin tan siquiera una consideración utilitaria ni un propósito lógico.

 

Idith Zertal. ¿Por qué Hanna Arendt?
Cultural 225. La Vanguardia. Barcelona 11 octubre 2006

 

Sexta 1

 

Mujeres huyendo por las calles de una ciudad bombardeada. Miguel. Prieto, 1947.

 

Mujeres malagueñas en la represión franquista. PDF

 

Guerra y vicisitudes de los españoles

 

La voz de los supervivientes que hacen el relato se rompe en una congoja sin consuelo. Lloran, no por el luto concreto del padre que perdieron, o por el hermano que les falta, o por la madre, de la que ignoran qué se hizo, sino por algo más grande y solemne: por el hundimiento de todos los conceptos sagrados, por el naufragio de su fe pueril. Los cañones de los navíos y las ametralladoras de los aviones no los manejaba ninguna deidad hostil y furiosa, sino hombres igualmente refractarios al dolor que, a su hora, clamarían con el mismo acento doloroso, piedad y compasión para sus vidas.

 

Julián Zugazagoitia, Barcelona, 2001

Crónica de la guerra española, 51. Buenos Aires, 1967

Málaga, ataque relámpago

 

Sexta 3

 

El general Mario Roatta, jefe de los legionarios italianois en España, celebra a orillas del Mediterráneo el triunfo de sus hombres en la llamada “operación relámpago” sobre Málaga. Los estandartes fascistas ondean sobre las aguas que el Duce, obsesionado por el mito cesáreo de la antigua Roma, soñaba con llamar algún día “Mare Nostrum”.

 

Muerte en Málaga
Testimonio de un americano sobre la guerra civil española
Edward Norton. Málaga, 2004

 

¿Cómo explicar a los “intelectuales” el hecho de que la mitad de España simpatizase con los “fascistas”, sabiendo que España es ingobernable, conscientes de que en España el pueblo no está preparado para vivir bajo un sistema “democrático” de gobierno y que la dictadura es para ellos la única forma de gobierno que puede garantizar la estabilidad?

 

Sexta 5


 

Charla radiofónica
Gonzalo Queipo de Llano

 

Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen.

Hora de España III. Valencia, marzo 1937

Málaga, ciudad sacrificada
Adolfo Sánchez Vázquez

 

Los que llegaron hasta Almería con los pies abiertos, el corazón hundido, con la familia deshecha, han levantado para siempre la acusación más firme contra la barbarie del fascismo.


Sexta 6

Almería, 1937

España en el corazón
Pablo Neruda

 

Un plato para el obispo, un plato triturado y amargo,
un plato con restos de hierro, con cenizas, con lágrimas,
un plato sumergido, con sollozos y paredes caídas,
un plato para el obispo, un plato de sangre de Almería.

 

Un plato para él banquero, un plato con mejillas
de niños del Sur feliz, un plato
con detonaciones, con aguas locas y ruinas y espanto,
un plato con ejes partidos y cabezas pisadas,
un plato negro, un plato de sangre de Almería.

 

Cada mañana, cada mañana turbia de vuestra vida
lo tendréis humeante y ardiente en vuestra mesa:
lo apartaréis un poco con vuestras suaves manos
para no verlo, para no digerirlo tantas veces:
lo apartaréis un poco entre el pan y las uvas,
a este plato de sangre silenciosa
que estará allí cada mañana, cada
mañana.

 

Un plato para el coronel y la esposa del coronel,
en una fiesta de la guarniciòn, en cada fiesta,
sobre los juramentos y los escupos, con la luz de vino de la madrugada]
para que lo veáis temblando y frío sobre el mundo.

 

Sí, un plato para todos vosotros, ricos de aquí y de allá,
embajadores, ministros, comensales atroces,
señoras de confortable té y asiento:
un plato destrozado, desbordado, sucio de sangre pobre,
para cada mañana, para cada semana, para siempre jamás,
un plato de sangre de Almería, ante vosotros, siempre.

Frente Sur, Periódico del frente sur, nº 9
Jaén, 18 de abril de 1937

A Málaga en su caída
Paz Luna de Gómez (La olvidada)

 

Málaga, Málaga mía.
Con qué dolor yo te veo
te contemplo y te recuerdo.
Con el dolor de mi alma
para el que no existe cerco
para los que no hay distancia
para los que no hay rodeos
   Te tengo, Málaga amada
muy fija en mi pensamiento.
Paréceme que te toco
con el ansia que yo siento
al recordar tu alegría
al invocar el recuerdo
de mi estancia venturosa
en ese tan bello suelo
en donde tengo los seres
que en el mundo yo más quiero.
Hoy contemplo tu desgracia
llena de dolor inmenso
porque tus alegres calles
están llenas de extranjeros
de infames y de villanos
que pisan lo que no es de ellos.
   Málaga mía, no llores,
enjuga tu llanto acervo,
acalla tu corazón
aunque lo tengas desecho.
Domina tu justa pena
por lo que tú estás sufriendo
viendo con tus propios ojos.
Oh, capital del placer
la de la alegría sin freno,
transformada en la tristeza,
llorando sin un consuelo,
las infamias que cometen
los que se tienen por buenos.
Ya llegará todo esto
y renacerá la calma.
Y llegarán los días buenos,
los que pequeños hoy son
serán los hombres de luego,
y ellos se habrán de encargar
de vengar a sus abuelos,
a sus padres, al amigo,
a España y al mundo entero.
   Y con sus justa razón
aniquilar al fascismo
que nos hizo odiar a Dios.


Ce n’est que lentement que la victoire et la dignité humaines peuvent se reconquérir sur la souffrance et la peur, et c’est auprè des paysans de la province de Malaga que Malraux va trouver l’homme fondamental: une voiture emmène des aviateurs, des blessés et un médecin sont allongés contre les mujrs et les scènes de fraternité se multiplient. Des femmes laissent leur place aux invalides, un vieillard et un enfant son chargés sur l’aile de l’automobile déjà pleine et ne parviennent à y demeurer que grâce à l’aide de Pol, un ouvrier devenu aviateur, qui leur donne la main à travers le pare-brise. La gène et la maladresse face à la souffrance font à présent place à l’indiscrétion d’un regard fasciné par la grandeur silencieuse des gestes fraternels: “Le médecin, devant les scènes d’amour du théâtre et du cinéma, se sentait toujours indiscret. Et ici aussi: cet ouvrier étranger qui allait de nouveau combattre, tenant le poignet du vieux paysan d’Andalousie devant le peuple en fuite, le troublait; il s’efforçait de ne pas les regarder. Et pourtant la part la plus profonde de lui même demeurait liée à ces mains? La même part qui les avait fait s’arreter tout à l’heure, celle qui reconnait sous leurs expresions les plus dérisoires la maternité, l’enfance ou la mort.”

 

Le tableau et le sang (des hôpitaux dans L’Espoir)
Marie-Sophie Doudet. Université de Montpellier III.

 

Arriba

Crónica de la guerra española, 51
Buenos Aires, 1967
Málaga, ataque relámpago
Los efectos del bombardeo naval sobre Málaga son impresionantes. Buena parte de las instalaciones portuarias resultan alcanzadas. Los proyectiles hacen impacto en unos depósitos de carburante. Formidables columnas de humo negro se alzan sobre las llamas. El pánico comienza a hacer presa en los malagueños. Muchos preparan ya las maletasy se aprestan a huir hacia Levante. Desde el muelle, los vigías gubernamentales no pierden de vista a los navios nacionales.

Sexta 2

 

A la ciudad, medio derruida por los bombardeos, ennegrecida por los incendios, le falta el riego de lágrimas y sangre. Con esos líquidos se hace la limpieza. El drama de la ciudad es menos sombrío que el drama de la carretera. Sobre la masa empavorecida que desertó de Málaga, huyendo de las represalias, los aviones de Franco y los navíos nacionalistas se cubren de oprobio. En vuelos rasantes, las ametralladoras de los aviones agotaron sus municiones sobre la muchedumbre desesperada. Madres que se negaban a desprenderse de sus hijos muertos, perdieron la razón. Otras, creyendo salvarse, se arrojaron al mar, donde perecieron. La carretera quedó cubierta de cadáveres y moribundos. Los aparatos repostaban y volvían a su trabajo siniestro. Los buques… “los rápidos progresos de todos estos ataques –han escrito dos apologistas de la victoria de Franco: Brasillach y Bardeche-, determinaron un gran pánico y los fugitivos se aglomeraron en coches y camiones, ensayando llegar a Almería. La mañana del día ocho, la flota nacionalista ancló delante de la Torre del Mar para cerrarles el camino…”. Sus salvas mortíferas hacen carne en una muchedumbre de mujeres, niños y ancianos, a la que se habían mezclado algunos combatientes.

Guerra y vicisitudes de los españoles. Julián Zugazagoitia, Barcelona, 2001

 

Diálogo con la muerte
Un testamento español

 

Y recuerdo la última declaración del coronel Villalba antes de subir al coche: "La situación es crítica, pero Málaga sabrá defenderse".

 

Málaga no supo defenderse.

 

La ciudad fue traicionada por sus líderes: abandonada, entregada a la masacre. Los cruceros rebeldes nos bombardearon y los barcos de la República no se presentaron. Los aviones de los sublevados sembraron el pánico y la destrucción, pero los de la República no vinieron. Los rebeldes tenían artillería, vehículos blindados y tanques; las armas y el material de guerra de la República no llegaron. Los rebeldes avanzaron desde todas las direcciones, y el puente sobre la única carretera que unía a Málaga con la República estaba destruido desde hacía cuatro meses. Los rebeldes pusieron a sus tropas a combatir con disciplina férrea y ametralladoras, mientras que los defensores de Málaga no tenían disciplina, ni jefes, ni la seguridad de que la República los apoyara. Los italianos, los moros y los legionarios extranjeros pelearon contra el pueblo con la valentía profesional de los mercenarios, por una causa que no era suya; y los soldados del pueblo, que estaban luchando por una causa que les era propia, volvieron la espalda y huyeron.

 

Sexta 4

 

Los jefes culpables de la ciudad, que habían abandonado a sus hombres, pasaron por un consejo de guerra. El gobierno culpable de Largo Caballero, que abandonó Málaga a su suerte, fue obligado a dimitir. Los gobiernos culpables de las democracias occidentales, que abandonaron a su suerte a la República Española, no fueron ni llevados a consejo de guerra ni obligados a dimitir; la historia los juzgará. Pero eso no resucitará a los muertos.

 

Arthur Koestler. Amaranto. Madrid, 2004

Revista de la Universidad de México.
Nº 29, julio 2006

Recuerdos de la Guerra Civil en Málaga

 

Y los que todavía puede caminar de pronto tienen que detenerese Y, espantados, echarse a tierra o esconderse en los huecos del camino o al otro lado de la sierra para no ser despedazados por los obuses de los cañones de los barcos de guerra que disparan a ras d etierra, o más bien del mar, desde doscientos metros. Pero los disparos atajan todos los movimientos sin que nadie puwedfa sentirse seguro. Cuando el fuego cesa, los supervivientes se encuentran ante los heridos que no pueden atender y ante los muertos que se quedan para siempre en ese tramo de la marcha. Y con esa trágica contabilidad los vivos reinician la marcha dejando atrás brazos arrancados, cuerpos partidos y, lo que es peor, los lamentos desgarrados de los heridos cuyas heridas no pueden cerrar. (…) Quien se detiene está firmando su sentencia de muerte. Y, sin embargo, de cuando en cuando hay que detenerse o correr. Y no sólo por los disparos rasantes que llegan del mar, sino por las bombas que labran la muerte desde el aire. El cielo –el límpido cielo andaluz-, es ahora el tenbroso espacio del crimen, desde el que los trimotores alemanes tiñen la tierra de sangre. Y, por si fuera poco esta alianza del cielo y del mar, en tierra los tanques pisan los talones a los últimos fugitivos de la caravana. Y con esta espantosa convergencia de la muerte por mar, tierra y aire, la columna fugitiva se estremece y estrecha cada vez más. Como fantasmas en la noche última, se arrastran los cuerpos con los pies sangrando, los pulmones secos y las bocas jadeantes, pronunciando una sola palabra que repiten débilmente: Almería, Almería, Almería… Aunque también hay algunos que avanzan como autómatas, pronuncias palabras incoherentes ya fuera del reino de la cordura.

 

Alfonso Sáncheaz Vázquez

Sevilla. Domingo 14 de febrero de 1937

ABC

Jamás en mi vida he contemplado un espectáculo tan deprimente y desconsolador como el que ofrecían estos desgraciados. Eran gentes de las clases más humildes de Málaga. No pocas de ellas pertenecían al hampa de la ciudad y seguramente había entre los hombres muchos que hace unos días engrosaban las milicias populares y tomaban parte activa en los crímenes y depredaciones cometidos en Málaga.
(…)


los camiones, camionetas y automóviles de Málaga han pasado en grandes cantidades al campo rojo o han sido destrozados en estos meses. No pocos de ellos han quedado sembrados por la carretera de Motril, estrellados contra los árboles, despeñados por los barrancos, como los carros de todas clases y tamaños y hasta los coches de caballos. Estos, como las mulas y los asnos que tiraban de los vehículos yacen muertos por la carretera, que además de ser  polvorienta y pedregosa, lo que dificulta la marcha de los que ahora vuelven, está literalmente cubierta de trapos sucios, prendas de vestir e inmundicias de todas clases, que despiden un hedor insoportable.


Las prendas formaban parte de los míseros ajuares de estas gentes, abandonadas en la huída al estrellarse los automóviles o despeñarse los carros y saqueadas y desechadas por otras aún más míseras, si cabe, que les seguían.


Del estado de la gente no hay palabras que puedan dar una idea.

 

Sexta 7


Heraldo de Aragón. Lunes, 11 de febrero de 1937

En el día del triunfo
Malagueñas baturras

 

Con el corazón envía
Un saludo fraternal
para Málaga la Bella,

Zaragoza, la Inmortal.

 

Vente a Málaga, mañica.
Tengo albergue en La Caleta
y, si tú vienes conmigo,

mi dicha será completa.

 

Si las tierras malagueñas
son de María Santísima,
por aquí, por Aragón,

también tiene su finquita.

 

Hacia su mar hoy  va el Ebro,
y apenas entra en el mar,
piensa llegar hasta Málaga.

y, en saludo, remansar.

 

Para ver Málaga libre,
nuestra Virgen del Pilar
se va allí una temporada,

al barrio del Limonar.

 

Las uvas y la mujer,
Antes,me gustaban frescas,
Pero hoy prefiero las pasas…
Si son, pasas malagueñas.

 

Por la ciudad que era esclava
y rompió, al fin, sus cadenas,
bebo una copa de Málaga
y un vaso de Cariñena.

 

G. García Arista

 

Sexta 8

 

La mayoría aplastante de la gente que salía precipitadamente de los pueblos y que huyó, finalmente, por la carretera de Almería, asegura que lo hacían temiendo a los moros que podían violar a las mujeres y cortarles los pechos.

 

Prieto Borrego, Lucía y Barranquero Texeira, Encarnación. La agonía de Málaga: población y retaguardia. CEDMA, Málaga, 2007